Cerca a la frontera con Austria a una hora y media de Munich se encuentra Eschenlohe, un pintoresco pueblo rodeado por los Alpes bávaros, de gente católica que aún conserva sus tradiciones.
Está localizado al sur de la región de Baviera que tiene como dialecto el bávaro.
En invierno se realizan competencias de esquí, ha sido sede del campeonato mundial de esquí alpino, pero durante todo el año se puede hacer caminatas por los senderos perfectamente señalizados o bicicleta.En el río que riega los campos de Eschenlohe se puede pescar o bañarse en los días de verano.
En invierno se realizan competencias de esquí, ha sido sede del campeonato mundial de esquí alpino, pero durante todo el año se puede hacer caminatas por los senderos perfectamente señalizados o bicicleta.En el río que riega los campos de Eschenlohe se puede pescar o bañarse en los días de verano.
Sus pobladores se visten a usanza, las mujeres con falda larga y blusas blancas, con delantales, al estilo de la imagen que aparece en las latas de "La lechera de Nestlé", el traje se llama Dirndl.
Mientras los hombres, visten el Lederhose, un pantalón de cuero corto con tirantes que tiene bordados de flores de colores.
El amor de los bávaros por la conservación de su cultura y costumbres es notorio, no sólo lo expresan con su vestimenta sino también con su música, su comida.
El amor de los bávaros por la conservación de su cultura y costumbres es notorio, no sólo lo expresan con su vestimenta sino también con su música, su comida.
Es infaltable el acordeón, el bombo y la trompeta en las ceremonias y fiestas.
Pero lo que más llama la atención es la forma de vida de sus pobladores,una serena quietud, rodeados de un paisaje impresionante. Basta solo con abrir la ventana y ver los Alpes bávaros, que en nada tiene que envidiar a nuestros nevados perpetuos.Pero a diferencia de nuestros pueblos andinos en estas zonas hay desarrollo, limpieza, orden. Un tren conecta a Munich y, por tanto con toda Europa. Se práctica el reciclaje de la basura y las casas pueden disponer de un panel solar para sus hogares.
Pero lo que más llama la atención es la forma de vida de sus pobladores,una serena quietud, rodeados de un paisaje impresionante. Basta solo con abrir la ventana y ver los Alpes bávaros, que en nada tiene que envidiar a nuestros nevados perpetuos.Pero a diferencia de nuestros pueblos andinos en estas zonas hay desarrollo, limpieza, orden. Un tren conecta a Munich y, por tanto con toda Europa. Se práctica el reciclaje de la basura y las casas pueden disponer de un panel solar para sus hogares.
Las imágenes de las casitas con techo a dos aguas, construidos con madera, con amplios jardínes y sus pobladores dedicados a la ganadería, me hicieron recordar a Pozuzo.Y es que Pozuzo fue poblado por inmigrantes de estos lares (austro-alemanes)que llegaron al Perú a inicios de la década pasada.La similitud es notoria, así como la amabilidad de su gente.El paisaje que brinda son postales o pinturas impresionistas.Me remiten a las fotos que veía de niña en los calendarios colgados en la pared, con un río en el medio y bosques de pinos.
Un lugar muy recomendable si se quiere paz,tranquilidad y escapar del bullicio de la ciudad.
Gracias a Vanessa y su esposo Andreas pude conocer este bello rinconcito del pueblo Bávaro.
Gracias a Vanessa y su esposo Andreas pude conocer este bello rinconcito del pueblo Bávaro.
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